Firmó sus trabajos con siglas por miedo a que fueran rechazados por ser mujer, y ello a pesar de ser la hija del famoso poeta romántico Lord Byron y de disfrutar de una posición social elevada. Y llevaba razón, pues pasaron 30 años hasta que se reconociera la importancia de su trabajo, y un siglo para que fuera nominada como la autora del primer lenguaje de programación.
viernes, 16 de abril de 2010
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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