Personas con Historia

Perfiles de personajes históricos que merece la pena conocer

Ada Lovelace, la princesa informática

| 3 Comments

Firmó sus trabajos con siglas por miedo a que fueran rechazados por ser mujer, y ello a pesar de ser la hija del famoso poeta romántico Lord Byron y de disfrutar de una posición social elevada. Y llevaba razón, pues pasaron 30 años hasta que se reconociera la importancia de su trabajo, y un siglo para que fuera nominada como la autora del primer lenguaje de programación.


Augusta Ada Byron nunca conoció a su padre. Lord Byron se separó de su mujer cuando ella contaba apenas dos meses de edad, y murió en Grecia en 1823, cuando Ada tenía ocho años. El desapego de Byron por su hija no evitó, no obstante, que por pertenecer a la alta sociedad inglesa de la época victoriana disfrutara de la mejor educación posible, en ciencias y matemáticas, por expreso deseo de su madre, muy contraria a las letras en general y la poesía en particular, que por vía paterna pudieran influirla.

Su ingenio y su capacidad la harían superar las expectativas maternas, muy elevadas, cuando a los 17 años conoció al científico Charles Babbage y a su máquina analítica, un invento protoinformático para el que Ada desarrolló las instrucciones que lo convierten en el precedente histórico de los ordenadores, un trabajo al que dedicó diez años de su vida, y que Babbage no logró culminar precisamente por la muerte de ésta.

Condesa de Lovelace por matrimonio, Ada dedicó lo mejor de su vida a esas instrucciones, publicadas en 1843 bajo las siglas AAL, pero que no serían justamente valoradas hasta su reivindicación por John von Neumann en 1946; en ellas, en los albores del siglo XX, Ada Lovelace desarrollaba el método para que la máquina hiciera cálculos informáticos, resolviera ecuaciones trigonométricas, las instrucciones para que reprodujera bucles o subrutinas y la descripción de algoritmos por la que se la reconoció finalmente como la primera programadora de la historia.

Ada Lovelace no podía intuir la importancia que tendrían en el progeso posterior sus trabajos, ni siquiera vivía de ellos, y al margen de estos estudios y su elevadísima formación que la demuestran como una mujer muy inteligente, instruida y disciplinada, vivió una vida turbulenta y escandalosa, más cercana a las imaginerías del padre que a las estrictas imposiciones cientificistas impuestas por su madre.

Moviéndose en el ambiente científico, que en su estatus social y la época en que vivió era un potente símbolo de prestigio y poder, conoció e intimó con muchos hombres fascinantes, al margen de su matrimonio con el barón de King, Conde de Lovelace. De este matrimonio celebrado en 1835 tuvo tres hijos, más una cuarta hija, Scherezada, reconocida por el barón pero cuya paternidad se atribuye a Sir David Brewster, el inventor del caleidoscopio, y que sería la única de su prole en seguir sus pasos, pero con menos fortuna.

Al lado de Charles Babbage hubo algo más que trabajo, pues compartieron la aficción, que se convertiría en adicción, a las apuestas de caballos, y que llevarían al matemático a la ruina. Ada no consiguió dilapidar toda su fortuna, pero sus últimos años fueron de sufrimiento y crisis nerviosas, provocadas por la ludopatía (basada en complicados cálculos probabilísticos), los escándalos, y una agitada relación con el alcohol, el opio y la morfina.

Ada Lovelace murió en 1852, en las mismas circunstancias que muriera su padre, Byron: a la edad de 36 años, de cáncer. En su honor lleva su nombre el lenguaje de programación Ada, creado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 1979, y más recientemente el Ada Day, dedicado a reivindicar el papel de las mujeres en el sector de la tecnología.

Más sobre Ada:

Estandarte del ciberfeminismo: el Ada Lovelace Day

3 Comments

  1. Muy bueno. Qué de cosas permanecen aún en el anonimato...

  2. Las mujeres que han hecho cosas relevantes están ahí, son menos conocidas, pero no se las podrá ocultar siempre

  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.