"Demasiado poco tiempo", anotaba Evariste Galois (1811-1832) en los márgenes de su testamento intelectual, intentando poner orden y método durante la última noche de su vida a una investigación matemática cuya profundidad y alcance no pudo ser comprendida hasta muchos años después de su muerte, pero que resultaría trascendental en el campo del álgebra y las matemáticas, y que actualmente se utiliza, por ejemplo, en criptografía, informática y telecomunicaciones. En sus horas más largas, Galois, de tan sólo 20 años, hacía un último y definitivo esfuerzo para que sus teorías, ideadas siendo un adolescente, fueran comprendidas.
viernes, 26 de marzo de 2010
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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