Con un solo libro publicado, John Kennedy Toole (1937-1969) es un escritor de culto, padre de una de las obras cumbres de la literatura norteamericana y ganador de un prestigioso Premio Pulitzer. Publicada en 1981, la novela con su enorme éxito le devolvió a Toole la vida que le había quitado 12 años antes, en 1969; porque "La conjura de los necios", a su autor, se lo comió vivo
Una de las fotografías más famosas de la historia es sin duda la que otorgó a Kevin Carter (1960-1994) el premio Pulitzer, la imagen de una niña africana desnutrida, sola, sentada en el suelo, que es observada muy de cerca por un buitre. Tres meses después de recoger el premio en Nueva York, Carter, que había expuesto su vida por conseguir fotografías impactantes de la violencia en Sudáfrica, que nunca huyó de África y sus conflictos, se suicidaba y dejaba una nota: "El dolor de la vida anula la alegría hasta el punto que la alegría no existe".
Hijo de inmigrantes ingleses en Johannesburgo, Carter pertenecía a la clase social de blancos que abominaban del apartheid en lo más crudo de la revolución sudafricana, no obstante, en 1976 fue reclutado por el gobierno de los afrikaaners en la Fuerza de Defensa de Sudáfrica, en la que tuvo que servir, con constantes ataques por ser considerado un cafre-boétie ("amante de los negros") hasta 1983, cuando sobrevivió a un atentado de la milicia del Congreso Nacional Africano que mató a 19 soldados. Poco después comenzó a trabajar en una tienda de material fotográfico donde hizo contactos para ser contratado como fotógrafo de deportes en el Sunday Express de Johannesburgo.
En 1984 los disturbios raciales barrían los barrios negros, y Carter formó parte de un grupo de periodistas blancos que quiso exponer la brutalidad del apartheid, publicando las imágenes del horror en el Star: Carter, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva serán muy conocidos en Sudáfrica por sus fotografías como el "Bang-Bang Club", los hombres que disparaban los disparos, y por acudir siempre juntos, arriesgando su vida, a los focos más duros del conflicto antes que nadie.
En 1993, Carter se dirigió al norte de la frontera con Joao Silva para fotografiar el movimiento rebelde desencadenado por la hambruna en Sudán. Allí, a unos pasos del centro de alimentación de la ONU, tomó la imagen de la niña que daría la vuelta al mundo cuando, de vuelta en Johannesburgo, el New York Times compró y publicó la instantánea.
En abril de 1994 Carter recibió la noticia de que había ganado con ella el Pulitzer. Para él la fotografía de la niña y el buitre era una más de tantas que había tomado retratando el infierno africano, y ya se abría el abismo bajo sus pies cuando la imagen le hizo famoso; las imágenes de ejecuciones, linchamientos, mutilaciones de todo tipo y gente muriendo de hambre o quemada viva se agolpaban en su cabeza, su mujer lo había echado de casa y su amigo del Bang Bang Oosterbroek había sido asesinado mientras trabajaban juntos, como siempre, en Tozoka.
Sólo faltaba la fama del Pulitzer, qe acabó convirtiéndose en un juicio a gran escala contra Carter. Desde el momento de su publicación, cientos de personas habían escrito al Times preguntando por la suerte de la niña, y al juicio de los lectores siguió la crítica entre sus compañeros de profesión, incluso sus amigos le echaron en cara no haber hecho nada por ayudar a la pequeña.
Poco a poco se fue extendiendo la idea de su falta de ética, de su falta de conciencia, de su frialdad. Terriblemente afectado, acuciado por problemas económicos, y aislado en su entorno, Carter terminó suicidándose el 27 de julio de 1994, cuando la democracia había llegado a la Sudáfrica de Mandela y no quedaban atrocidades que fotografíar.
La radio, los rayos X, la bombilla sin filamentos y otros muchos artificios nacieron del ingenio de Nikola Tesla (1856-1943), un científico maltratado.
Tesla fue ante todo un genio, un nuevo Einstein, pero también un hombre introvertido y con dificultades para vender sus ideas, lo que llevó a que fueran otros los que se apropiaran y beneficiaran de sus invenciones.
Serbocroata de nacimiento, ingeniero por la Universidad de Viena, emigró a Estados Unidos en 1884 con una carta de recomendación para Thomas Edison. En su cabeza llevaba ya la corriente alterna, así como ideas muy avanzadas sobre el aprovechamiento del agua para la generación de energía, sobre ingenería robótica e incluso ciencia computacional y física nuclear.
Pronto chocó con Edison, que defendía vehementemente su corriente continua que desde hacía unos pocos años monopolizaba la iluminación de muchas ciudades de EE.UU. Trabajó para él hasta que se convenció de que a su lado siempre estaría a su sombra, y finalmente, de la mano de la empresa Westighouse, pudo desarrollar su proyecto de corriente continua que es la que hoy en día genera la luz que se consume en el mundo. En 1893 Tesla dio un paso más y consiguió que The Westinghouse Corp. fuera contrata para desarrollar un generador de corriente alterna en las cataratas del Niágara. Sin embargo, el proyecto casi arruinó a la empresa y Tesla hubo de renunciar a sus royalties para poder seguir adelante con sus proyectos.
En los años siguientes Tesla se concentraría en la experimentación en el campo de las ondas de radio, y fue el primero, antes que Marconi, en construir el primer radiotransmisor, no obstante no fuera hasta 1943, meses después de su muerte, cuando la Corte Suprema de EE.UU le reconociera la paternidad por la cual el italiano obtuvo el Nobel en 1909.
Sus últimos años de vida Tesla los dedicó casi por completo a su gran sueño de transmitir energía sin cables a través de la atmósfera, para lo cual llegó a construir una torre de más de 60 metros (Wardenclyffe Tower o Torre de Tesla), un proyecto mastodóntico contra corriente de toda posibilidad económica, que minaría su salud y que fue finalmente derruida en 1917.
Nikola Tesla soportó muchos fracasos en lo profesional y una gran soledad en lo personal. Murió de un infarto en Nueva York el 7 de enero de 1943 en la habitación del hotel en la que vivía, sin llegar a conocer la importancia y la relevancia económica de sus inventos, que son la base de la gran revolución del siglo XX.
Periodista especializada en Internet, publico este blog desde el año 2009. Previamente fui colaboradora de la revista Historia y Vida y de otras publicaciones generalistas.