Personaje mítico japonés por excelencia, combina en su figura los ideales del guerrero y del monje en la cultura nipona, y todavía fue mucho más que eso: asceta metódico y perfeccionista, fue capaz de dedicar toda su vida a un fin y de morir en el momento justo en que se dio por satisfecho.
lunes, 13 de junio de 2011
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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