Personas con Historia

Perfiles de personajes históricos que merece la pena conocer

miércoles, 16 de diciembre de 2009
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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Schumann, la fuerza de la locura

Hoy se sabe que Robert Schumann (1810 - 1856) padeció esquizofrenia, pero entonces se le consideraba solamente un hombre trastornado y que sentía de una forma muy intensa.

Estudiante de piano desde los nueve años y compositor ya a los 12, Schumann recibió una intensa y rigurosa instrucción musical, que acabó truncada por un sistema ideado por él mismo con el que trataba de perfeccionar su técnica al piano: ligarse el anular derecho al dedo corazón para sobredesarrollar la habilidad con los otros dedos, y que le acarreó una lesión permanente de la mano. Incapacitado para su profesión a los 22 años, se dedicó de lleno a la composición, entre fuertes depresiones paranoicas y ataques de fobia (a la altura y a los objetos afilados) que culminaron en su primer intento de suicidio, en octubre de 1833.

Recuperado por el amor a la hija de su maestro, Clara Weick, menor de edad, tuvo que luchar cuatro años en los tribunales contra su maestro y futuro suegro para poder contraer matrimonio con ella, pero durante esos años, precisamente por su capacidad de trasladar a la música su complejo mundo interior, compuso las piezas más significativas de su carrera y las que le han convertido en el gran exponente del romaticismo alemán.

Superadas todas las trabas, marido y mujer forman una gran pareja musical y viven holgadamente de su éxito: él compositor, ella pianista, triunfan por toda Europa hasta que en 1840 comienza para ellos un periodo de decadencia: Schumann no logra hacerse un hueco en el nuevo panorama musical prerrevolucionario y, pese a producir en estos años su mejor obra, la “Obertura Manfred”, se suceden los fracasos en sus representaciones y cae en un nuevo ciclo depresivo, sumado a alucinaciones auditivas, insomnio, parálisis y fiebres. Son sin embargo éstos años de composición frenética, en todos los géneros musicales, que lo extenúan hasta que, el 27 de febrero de 1854, intenta suicidarse de nuevo. Cinco días más tarde el propio compositor pidió ser internado en un asilo en las afueras de Bonn, donde residió hasta su muerte el 29 de julio de 1856 a causa de la sífilis, enfermedad que padecía desde 1832.

Más sobre Robert Schumann

Obertura Manfred

jueves, 10 de diciembre de 2009
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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Nikola Tesla, el gran olvidado

La radio, los rayos X, la bombilla sin filamentos y otros muchos artificios nacieron del ingenio de Nikola Tesla (1856-1943), un científico maltratado.

Tesla fue ante todo un genio, un nuevo Einstein, pero también un hombre introvertido y con dificultades para vender sus ideas, lo que llevó a que fueran otros los que se apropiaran y beneficiaran de sus invenciones.

Serbocroata de nacimiento, ingeniero por la Universidad de Viena, emigró a Estados Unidos en 1884 con una carta de recomendación para Thomas Edison. En su cabeza llevaba ya la corriente alterna, así como ideas muy avanzadas sobre el aprovechamiento del agua para la generación de energía, sobre ingenería robótica e incluso ciencia computacional y física nuclear.

Pronto chocó con Edison, que defendía vehementemente su corriente continua que desde hacía unos pocos años monopolizaba la iluminación de muchas ciudades de EE.UU. Trabajó para él hasta que se convenció de que a su lado siempre estaría a su sombra, y finalmente, de la mano de la empresa Westighouse, pudo desarrollar su proyecto de corriente continua que es la que hoy en día genera la luz que se consume en el mundo. En 1893 Tesla dio un paso más y consiguió que The Westinghouse Corp. fuera contrata para desarrollar un generador de corriente alterna en las cataratas del Niágara. Sin embargo, el proyecto casi arruinó a la empresa y Tesla hubo de renunciar a sus royalties para poder seguir adelante con sus proyectos.

En los años siguientes Tesla se concentraría en la experimentación en el campo de las ondas de radio, y fue el primero, antes que Marconi, en construir el primer radiotransmisor, no obstante no fuera hasta 1943, meses después de su muerte, cuando la Corte Suprema de EE.UU le reconociera la paternidad por la cual el italiano obtuvo el Nobel en 1909.

Sus últimos años de vida Tesla los dedicó casi por completo a su gran sueño de transmitir energía sin cables a través de la atmósfera, para lo cual llegó a construir una torre de más de 60 metros (Wardenclyffe Tower o Torre de Tesla), un proyecto mastodóntico contra corriente de toda posibilidad económica, que minaría su salud y que fue finalmente derruida en 1917.

Nikola Tesla soportó muchos fracasos en lo profesional y una gran soledad en lo personal. Murió de un infarto en Nueva York el 7 de enero de 1943 en la habitación del hotel en la que vivía, sin llegar a conocer la importancia y la relevancia económica de sus inventos, que son la base de la gran revolución del siglo XX.