Las explosiones de odio en los Balcanes marcaron el inicio y el fin del violento ciclo de guerra y destrucción que fue el siglo XX en Europa. Prolongadas durante sus últimos diez años (de 1991 a 2001), las últimas guerras yugoslavas extinguieron el país y con él un experimento de convivencia que había tenido su puesta en escena más exitosa en una estructura social basada en la cooperación y el respeto que lograron crear y mantener, contra toda lógica histórica, una brillante generación de deportistas vinculados al baloncesto, y en especial su selección nacional, que se alzó como bandera de un auténtico orgullo balcánico por encima de razas, religiones y nacionalidades.
viernes, 28 de septiembre de 2012
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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