Personas con Historia

Perfiles de personajes históricos que merece la pena conocer

viernes, 22 de enero de 2010
by Marta Hernández / Ilustración: Aurelio Lorenzo
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Diógenes, la virtud extrema

El mal llamado Síndrome que lleva su nombre es exactamente lo contrario de lo que fue y vivió Diógenes (412 - 323 a.C), filósofo griego de la escuela cínica, un hombre temido por su ingenio y respetado por ser consecuente como hace ya siglos que no se practica.

Nacido en Sínope, en la costa del Mar Muerto, fue desterrado junto a su padre por fabricar monedas falsas, hecho que relataba con orgullo; recaló en Atenas y se hizo discípulo de Antístenes, de la línea socrática y maestro del ascetismo, al que no tardó en superar en fama por su inteligencia y su sarcasmo, y finalmente se desvinculó de todos y de todo, practicando una filosofía a su medida.

El principio rector de la filosofía de Diógenes fue la virtud; preconizaba que la sabiduría radicaba en liberarse de los deseos, reducir al máximo las necesidades y despreciar la riqueza, e incluso cualquier forma de propiedad, y en cuanto al comportamiento social, rechazaba completamente los usos sociales, en cuanto derivados del abandono del hombre al placer, de la esclavitud a las necesidades impuestas por la civilización, del ansia por la gloria y la riqueza y de la dependencia del hombre a las costumbres y las convenciones.

La diferencia entre Diógenes y otros continuadores de la escuela Cínica es que él llevó una vida de virtud exactamente como la entendía y proclamaba. Coherente con su filosofía, vivió en la pobreza extrema: dormía en una tinaja, sus propiedades se limitaban a la ropa que vestía, comía lo mínimo imprescindible y no admitía imposición alguna en su modo de comportarse.

Esta consecuencia con sus ideas le dotó de un prestigio inmenso entre sus contemporáneos, contando incluso con la admiración de Alejandro Magno y de Platón, que le llamaba “el Sócrates delirante”. No dejó escritos teóricos y lo que sabemos de él se debe a las crónicas de Diógenes Laercio en su Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, pero sobre su ingenio se conocen muchísimas anécdotas, no todas fehacientemente demostrables, como la que le llevó a Corinto. Según la leyenda, en un viaje por mar fue capturado por piratas y puesto a la venta como esclavo en una plaza pública; cuando se le preguntó qué sabía hacer, él respondió: “Mandar. Comprueba si alguien quiere comprar un amo”, y efectivamente fue comprado por Xeniades de Corinto, que al momento lo liberó y le hizo tutor de sus dos hijos. Allí pasó el resto de su vida, viviendo tan estrictamente fiel a su filosofía como en Atenas, admirado y temido, considerado un modelo de sabiduría, hasta su muerte, se cree que de un cólico, dentro de su tinaja.

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